Alberto Garzón,

Alberto Garzón, un líder coherente

Alberto Garzón Espinosa (Logroño,  octubre de 1985) es el candidato por Izquierda Unida a las próximas elecciones generales. La formación y su dirigente en la ejecutiva, Cayo Lara, han buscado en él la renovación que se ha buscado en todos los partidos. Pero en su caso no parece que sea un simple asunto de relevo generacional, como sí parece en el caso de otros partidos.

Fue investigador en Sevilla, más concretamente en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, y formó parte del colectivo Economía crítica y crítica de la economía. Es militante del Partido Comunista desde el año 2003, pero no fue hasta las generales del año 2011 cuando se hizo diputado en el Congreso por dicha formación política. También es miembro de ATTAC  (organización que promueve el control democrático de los mercados financieros). Desde 2014 es secretario del proceso constituyente de Izquierda Unida y poco después fue elegido candidato a las elecciones generales para gobernar España de finales de este año.

Alberto Garzón

Desde su llegada a Izquierda Unida, este treintañero ha puesto patas arriba su partido. Ha pedido a los imputados de su partido que abandonasen la formación. Ha querido expulsar a las manzanas podridas, a pesos pesados que llevaban 25 años acomodados en su sillón sin hacer absolutamente nada por cambiar el sistema de nuestro país y mejorar la vida de la gente. Y eso le ha llevado a muchas críticas internas, desde su propio partido. Críticas, como mínimo, injustas, hacia alguien que parece que verdaderamente quiere cambiar las cosas y que, por ahora, no ha hecho nada malo en la política ni fuera de ella.

Alberto Garzón, se esté de acuerdo o no con sus políticas, es un líder coherente. Por ahora, no ha mostrado ningún síntoma de debilidad en sus discursos. Todo coherencia. Eso se nota en sus entrevistas, a las que acude sin ningún tipo de tapujos y con una tranquilidad y seguridad impropia para su edad. Habla claro, y sin mirar ningún papel. Además, fuera de la política sigue también su línea de coherencia. Es muy activo en movimientos sociales varios, vive con su pareja y con su hermano en un pequeño apartamento y cede la mitad de su sueldo a su partido y a cuestiones sociales.

Alberto Garzón

¿Y por qué subrayamos esa cualidad suya, su coherencia? Pues porque ha sido una de las líneas críticas hacia él por parte de esas manzanas podridas de Izquierda Unida. Le han criticado estar en una formación con una historia marxista y comunista, acusándole a él de ser un socialdemócrata. Y no es así. En su página web asegura que sigue la línea del pensamiento heterodoxo marxista y poskeynesiano, con una aportación especial de ecología política, algo que se ha visto de manera evidente en su estrecha relación con Equo. Asimismo, como Doctor en economía que es, cita entre sus referencias a economistas como Marx, Kalecki, Sweezy, Gramsci y también Lenin. Lo único por lo que apuesta Garzón es actualizar el marxismo y el comunismo a lo que pide España. Coger las cosas buenas de ese pensamiento y actualizarlo, adaptándolo a la situación de nuestro país.

Además es ambicioso. Alberto Garzón, al contrario que el pesimismo histórico que acompaña a su formación, busca revolucionar la política. Busca aunar fuerzas en torno a la izquierda. Reunir a la gente e incorporarla a las instituciones. No busca unos cuantos escaños, sino cambiar el país y por eso apuesta por la misma fórmula de la Unidad Popular que tan bien funcionó en las elecciones municipales. Por ello, ha lanzado ‘Ahora en Común’ con la intención de que se una Podemos. Por ahora, Iglesias prefiere ir con las siglas de Podemos. Veremos.

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