Bruce Springteen

Bruce Springteen: El Jefe

Bruce Springsteen pasó de ser considerado el chico malo a ser uno de los mejores músicos del mundo.  Llamado también por la mayoría como The Boss (El Jefe), ha vendido más de 100 millones de discos y continúa estando entre los grandes allá donde va, entregado a un directo espectacular. Por ello comparto el vídeo que al final veréis donde es capaz de improvisar ante la petición de una canción no ensayada.

Bruce Frederick Joseph Springsteen, conocido simplemente como Bruce Springsteen, nació el 23 de septiembre de 1949 en Long Branch, New Jersey, pero la mayor parte de su infancia la vivió en la casa de sus abuelos, en la pequeña localidad de Freehold a mitad de camino entre Nueva York y Filadelfia.

Su padre había sido conductor de autobuses en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial.  El nombre del padre, Douglas Frederick Springsteen, y era de ascendencia irlandesa. A su regreso a Freehold estuvo trabajando de chico para todo, guarda de seguridad o taxista y en largos períodos estuvo desempleado. Su madre, Adele, descendiente de italianos que se fueron a vivir a Estados Unidos, trabajaba como secretaria. Debido a los problemas económicos que padecían sólo podían dejar al joven Bruce en casa de sus abuelos paternos, en un ambiente no muy adecuado para un niño. Cuando nació la hermana pequeña, Ginny, la casa se les quedó pequeña y tuvieron que trasladarse definitivamente al domicilio de los padres de Douglas.

Bruce comenzó sus estudios de primaria en la escuela parroquial de St. Rose of lima a instancias de su madre, quien metión la idea de que  el niño tenía que ir a la escuela. Por contra, el padre y los abuelos paternos, que no habían ido mucho a colegio, consideraban que la mejor escuela era la calle. Ante esta situación enrarecida, y dado que los propios abuelos muchas veces no cumplían llevando a Bruce al colegio, insistió en mudarse a otra casa, para intentar poner algo de normalidad en la vida de Bruce.

La vida de Bruce Springsteen en el colegio católico fue un pequeño infierno. El joven no se adaptaba a la disciplina de las monjas y tampoco a los estudios o los compañeros. Lo que más le gustaba era jugar al béisbol y fantasear imaginando que estaba en sitios diferentes. Con mucha dificultad logró terminar los estudios y no quiso participar en la ceremonia de graduación.