Curación sin farmacos

Es posible la curación sin fármacos

Cada vez hay más profesionales serios que se atreven a manifestarse sobre esta afirmación. Para mucho ya no sólo es cuestion de chamanes o locos de 3 al cuarto. Ya empieza a poder ser explicado científicamente y es queda todo por aprender.

Me he topado con un artículo de la revista D-salud que me ha gustado sobre la curación sin fármacos, basada en un prestigioso investigador Dr. James Oschman que tiene un libro sobre medicina Energética que  Tanto por su estructura y rigurosidad: comienza con una revisión histórica del uso de los «campos energéticos» en la medicina, presenta observaciones de efectos de la  energía» en el cuerpo y postula hipótesis basándose en investigaciones que ha sido publicadas por otros científicos (cada capítulo acaba con una extensa revisión bibliográfica); como por su imparcialidad, ya que, en ningún momento presenta las hipótesis como totalmente incontrovertibles, sino como explicaciones que encajan lógicamente mejor que las del paradigma mecanicista-reduccionista de la vida imperante en la medicina oficial.

La idea fundamental propuesta por Oschman es que la «energía», a la que nombran y experimenta los sanadores, no es más que los campos bioelectromagnéticos propios de la actividad vital del cuerpo. Estos campos son muy débiles y por tanto difíciles de medir (hasta 1963 no se pudo medir el campo magnético en los tejidos), pero son críticos para el mantenimiento de la coherencia de los sistemas del organismo y éste está preparado (empleando efectos cuánticos y electrónicos) para generarlos y reaccionar al percibirlos. Hipótesis que ratifica la Dra. Candace Pert (de la que ya hemos hablado en esta sección) en el prólogo del libro:

«Esta es es una teoría plenamente compatible, tanto con los principios clásicos fisiológicos y electromagnéticos, como con la física electrónica moderna, es decir, es una teoría que no necesita invocar «energías sutiles» ni otras fuerzas misteriosas que normalmente carecen de racionalidad científica«.

«El Dr. Oschman, con cuidado traza la historia de ideas desde distintos campos que apoyan su visión del cuerpo como un cristal líquido bajo tensión, capaz de vibrar ante un número de frecuencias, algunas de ellas en la gama de la luz visible».

Medicina Energética es un libro que os recomendamos sin lugar a dudas y para que os familiaricéis con los puntos de vista de James OschMan os dejamos una entrevista que le realizó el Dr. James Vallejo Quintero (original).

 

Os dejo un extracto de la entrevista que le hicieron sobre la curación sin fármacos:

Y cómo se llevaría a cabo el proceso curativo?

Respueta: El descubrimiento de que los campos magnéticos pulsantes pueden estimular la reparación de los huesos y otros tejidos llevó a toda una serie de cuidadosos estudios sobre la forma en que funcionan. Como resultado tenemos una detallada comprensión de cómo los campos de energía pueden poner en marcha el proceso de curación en diferentes tejidos. De hecho hay varias hipótesis plausibles bajo investigación pero voy a describirle la que ha sido estudiada con mayor profundidad. Hay dos partes en esta historia. En primer lugar tenemos una imagen detallada de la cascada de reacciones que tienen lugar desde la superficie de la célula al citoplasma y al núcleo, a los genes, en donde los efectos selectivos sobre el ADN ya se han documentado. En segundo lugar existe un fenómeno llamado de amplificación que permite a un campo muy pequeño producir un efecto grande. Una sola molécula hormonal, un neurotransmisor o un simple fotón de energía electromagnética, puede desencadenar una respuesta celular. Uno de los principales pasos en el proceso de amplificación es la activación de un canal de calcio a fin de que cientos de iones de calcio inunden la célula donde diversos procesos celulares implicados en la reparación de tejidos que han sido dañados se reactiven. El aspecto más importante de esta investigación es que campos muy pequeños pueden producir grandes efectos. Y es que los tejidos vivos son en realidad mucho más sensibles a los campos externos de lo que nunca imaginamos. Infiero por ello que las terapias energéticas son valiosas para prevenir e incluso curar algunas de las más graves enfermedades. De hecho estoy convencido de que muchas de ellas pueden tratarse bioenergéticamente sin necesidad de fármacos.

Estas terapias actúan asimismo preparando el terreno para permitir que las células puedan migrar hasta aquellos lugares en que son más necesarias para efectuar una reparación. Por otra parte generan confianza y transmiten calma al enfermo lo que hace que su sistema inmunitario funcione mejor.