David Cal

David cal, arte sobre la piragua

Hablar de David Cal no es hablar de un deportista cualquiera. Es hablar del mejor deportista olímpico español de todos los tiempos. Las medallas, los trofeos, los títulos le avalan.  David Cal cuenta, nada más y nada menos, que con una medalla de oro y cuatro de plata obtenidas en  sus tres participaciones en los Juegos Olímpicos, Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012. Pero que nadie se piense que es tan solo un deportista que se prepara única y exclusivamente para la gran cita de los Juegos Olímpicos. Por otro lado, ganó de igual manera y con la misma superioridad, cinco medallas en el Campeonato Mundial de Piragüismo entre los años 2003 y 2011 y otras cinco medallas en el Campeonato Europeo de Piragüismo entre los años 2004 y 2012. Palabras mayores.

Sin lugar a dudas, estamos hablando de uno de los mejores deportistas nacido en nuestro país de todos los tiempos, como demuestra que David Cal fue uno de los finalistas al Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2013. Sin embargo, su importancia para el deporte español no está a la altura de todos los reconocimientos que se le han dado, que son pocos para lo que merece. Y es que es lo que tiene ser un auténtico animal, un superhéroe, un deportista perfecto…en un deporte minoritario. Algo injusto a todas luces, se mire como se mire. Y es que el piragüismo, uno de los deportes más nobles y que mayor esfuerzo y dedicación requieren, no es precisamente el favorito de las televisiones, periódicos y radios. Ni mucho menos de portadas y titulares. Tan solo un par de párrafos cuando se gana alguna medalla en los Juegos Olímpicos. Y eso es exactamente la frialdad que se le dio a David Cal, la frialdad que se le dio al mejor deportista español de todos los tiempos, si por medallas olímpicas nos guiamos.

david cal

Más fría fue la retirada de este especialista de la piragua en las modalidades de 500 y 1000 metros. Después de Londres, decidió, como otros tantos, emigrar a Brasil para entrenar con el técnico Suso Morlán, quien era el responsable de hacerse cargo del equipo brasileño de piragüismo para las Olimpiadas de 2016. David Cal, en principio, se adaptó bien pero no tardaron en surgir los problemas con el técnico. El máximo responsable del equipo brasileño le llegó a acusar de pesar demasiados kilos y de mal ejemplo para los jóvenes deportistas brasileños con los que entrenaba. Eso minó la moral de un deportista supremo que ni de lejos merecía tales apelativos.

El deportista confiesa estar  “en proceso de saber qué me motiva. Acabo de retirarme y es un poquito complicado cambiar el chip y volver a hacer otra vida diferente a la que estaba haciendo porque ya llevaba muchos años con esta rutina”. Y es que David Cal, igual que aquel niño nacido en Vilariño que soñaba con ganar medallas mientras daba sus primeras brazadas en la ría de Vigo, aún sigue necesitando la motivación que todo campeón necesita para vivir. Nuevos retos, nuevos objetivos. Con esa sangre de campeón, no cabe duda de que alcanzará las metas que se proponga. Todo un campeón, David Cal.