Jim Bradock

Es probable que hayais visto la pelicula “Cinderella Man”, una historia de superarción, pobreza, honor, fuerza de voluntad y golpes….Sin duda un el boxeo es uno de los deportes más duros que hay. Dentrás de esta historia está un hombre, Jim Bradock: el hombre que devolvió la ilusión a muchas personas en la época de la Gran depresión.

Esta es su historia:

“Nacido en Nueva York en el seno de una pobre familia irlandesa. Después de una exitosa carrera como aficionado Braddock se hizo profesional a los 21 años, peleando en la categoría de semipesados. Tres años después en 1929, sus actuaciones le dieron la oportunidad de pelear por el campeonato, pero perdió por un estrecho margen contra Tommy Loughran por decisión en una pelea a 15 asaltos. Ésta fue seguida por otra pelea contra Maxie Rosenbloom y en los siguientes seis años tuvo que trabajar para vivir mientras la Gran Depresión tenía lugar y las oportunidades de ganar dinero en el negocio del boxeo estaban limitadas para la mayoría de los púgiles de mitad del escalafón.
En 1934, debido a una cancelación de último minuto, a Braddock se le ofreció la oportunidad de pelear contra John “Corn” Griffin. Aunque se suponía que debería ser otro escalón en el ascenso de Griffin, Braddock consiguió una victoria inesperada. Después derrotó a otro respetado contendiente, John Henry Lewis; y en marzo de 1935 derrotó a Art Lasky, que le hizo ganarse la consideración de ser el máximo contendiente al campeonato del mundo y consiguió una pelea por el título contra el Campeón del Mundo de los pesos pesados, Max Baer.
Considerado nada más que un púgil experimentado, Braddock fue escogido por los agentes de Baer porque fue visto como una paga fácil para el campeón en su primera defensa del título. Baer casi no prestó atención a su preparación física para la pelea, y en una de las mayores sorpresas del boxeo, el 13 de junio de 1935, en Long Island City, Nueva York, Braddock ganó el campeonato del mundo de los pesos pesados. La pelea mostró a un tenaz Braddock recibiendo pesados golpes del campeón, pero continuó hasta que venció a Baer. Los jueces le dieron a Braddock el título por decisión unánime, tomando en consideración el descuento de puntos efectuado al campeón Baer por arrojar golpes no reglamentarios. Pero Braddock tampoco tuvo éxito en defender su corona ni una sola vez.
Braddock sufrió problemas con sus manos después de bastantes lesiones y en 1936 su defensa del título en el Madison Square Garden contra el alemán Max Schmeling tuvo que ser cancelada. Cuando estuvo preparado para luchar, Braddock, con 32 años, escogió defender su título contra la entonces estrella de 23 años Joe Louis. Dándose cuenta de que Louis sería un gran favorito y siendo un astuto hombre de negocios, Braddock negoció un acuerdo a través del cual él recibiría el 10% de las futuras ganancias de Louis en los siguientes diez años. Braddock tumbó a Louis en el primer asalto en su combate del 22 de junio de 1937, pero Louis se recobró y dominó el combate ganando por parada en el octavo asalto.
Braddock peleó una vez más en 1938, ganando por decisión contra Tommy Farr, pero el tiempo había pasado factura y, sabiamente, se retiró. Después de su retiro, Jim y su representante Joe Gould se alistaron en 1942 donde se convirtieron en tenientes y antes de que la guerra terminara Braddock sirvió en la isla de Saipán. En 1954, se le concedió el James J. Walker Award en reconocimiento por su largo y meritorio servicio al boxeo.
Su muerte en 1974 en Nueva Jersey, Braddock fue enterrado en el cementerio Mount Carmel, en Englewood, Nueva Jersey, dejando tras de si una marca de cincuenta y una victorias en ochenta y cinco combates. Murió mientras dormía.
Braddock fue incluido en el the Ring Boxing Hall of Fame en 1964, el Hudson County Hall of Fame en 1991 y en el International Boxing Hall of Fame en 2001. Un parque en la ciudad de North Bergen, Nueva Jersey, llevan su nombre en honor suyo”  Para saber más sobre la vida de Jim Bradock  en wikipedia

Os dejo la película -está en Ingles-completa:

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Otras biografías los sitúan de esta manera:

Él mismo resumiría su filosofía pugilística de manera tan sencilla como ilustrativa: «no le tenía miedo a nadie». Antes de pelear, Braddock realizaba un interesante ejercicio mental: pensaba que un combate de boxeo comienza como una tabula rasa donde las posibilidades son iguales para ambos púgiles, un 50%. Como si fuese una partida de ajedrez. Esto, naturalmente, es poco realista, porque siempre habrá un rival mejor que otro aunque solamente sea por las circunstancias del momento. Incluso en el ajedrez. Pero a Braddock esa abstracción le permitía superar el miedo a la derrota y pensar que de inicio siempre iba a ser como mínimo igual de bueno que su rival. Se sentía capaz de encarar cualquier situación que surgiera sobre un cuadrilátero. Impulsado por aquel empuje y por la habilidad para imponer su mano derecha, empezó a escalar rápidamente puestos en el ranking de los semipesados hasta convertirse en uno de los más serios aspirantes al título mundial. En 1929, con veinticuatro años de edad, tuvo la gran oportunidad de alcanzar la gloria al disputar el cinturón de campeón a Tommy Loughran, un púgil irregular pero tácticamente muy inteligente que llevaba ya tres defensas exitosas del trono. Braddock, como de costumbre, subió al cuadrilátero dispuesto a todo y se debatió valientemente durante los quince asaltos reglamentarios. Pero no consiguió dominar como había esperado. Para colmo, se lesionó gravemente la mano derecha durante la pelea (se le diagnosticaron varias fracturas) y después de sonar la última campanada, los jueces dictaminaron que Loughran era el justo vencedor y que por tanto conservaría el cinturón.

Aquella derrota partió en dos la carrera de Braddock. El que se hubiese esfumado su primera y probablemente única oportunidad de convertirse en campeón le afectó profundamente. Además, las facturas de su mano derecha quedaron mal soldadas y lo que hasta entonces había sido su principal arma boxística empezó a causarle serios problemas. El hasta entonces prometedor Jim Braddock inició un abrupto y temprano declive deportivo. Sus estadísticas, que habían sido tan brillantes durante sus primeros años, comenzaron a decaer. Para colmo, ganó masa muscular con la edad y se vio forzado a dar el salto a la categoría de los pesos pesados. Lo cual, con una mano lesionada, le puso las cosas todavía más difíciles. Aunque su espíritu de lucha permanecía intacto y de hecho no llegó a sufrir un KO ni siquiera en sus peores momentos, eso no impedía que continuasen acumulándose las derrotas. A los puntos, pero derrotas. Una y otra. En consecuencia su renombre empezó a disminuir y cada vez le costaba más encontrar buenos rivales, con lo que la cantidad de dinero que ingresaba por cada velada iba disminuyendo rápidamente. Y para seguir ganando dinero tenía que pelear con mayor frecuencia, empeorando el estado de su mano lesionada y dificultando su recuperación.

Era consciente de que su trayectoria en el boxeo podría estar terminando y que debía iniciar una nueva vida, así que empezó a preparar el terreno para una posible retirada: como había ganado bastante dinero durante los buenos tiempos, lo invirtió en crear una empresa de taxis, algo que consideraba que tenía mucho futuro en una ciudad como Nueva York. Y la idea no era mala. ¿El problema? Que comenzó su negocio en un mal momento. En 1929 se produjo el crack bursátil que terminaría sumiendo al país en una profunda crisis. Cuando el tsunami de Wall Street se extendió a la economía de la calle, la empresa de Braddock se fue rápidamente a pique, como tantas otras en aquellos tiempos. Así fue como perdió todos los ahorros que había acumulado dejándose la piel sobre la lona. Jim Braddock tenía mujer y tres hijos a los que alimentar y ahora estaba sin blanca.” Podéis ver esta biografía de Jim Bradock

Este es un magnifico documental sobre su historia:

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Sin embargo también quiero hacer justicia por la familia de Max Baer, el malo de la película y cuya reputación no sale bien parada. En este sentido he encontrado hoy -18-Marzo-2017- este documental que habla de lo mal que lo pasé por la muerte de aquel púgil. Su familia lo explica muy bien…