Ley de la dependencia

La Ley de Dependencia llega al gobierno

¿o es otra Ley?..
A veces da la risa hablar sobre condiciones igualitarias para todos los ciudadanos. A veces da la risa hablar sobre leyes que ayuden a los más necesitados. A veces da mucha risa escuchar de austeridad y de adaptarse a los tiempos difíciles. Da la risa que los derechos sean iguales para todos los ciudadanos. Y esta sonrisa irónica nos sale una vez más y debido a un habitual: el presidente de España, Mariano Rajoy.

El padre del presidente del Gobierno, también llamado Mariano, vive en La Moncloa, donde recibe asistencia de todo tipo y acompañamiento durante el día y la noche a cargo de dos personas contratadas por Presidencia, dedicadas especialmente a esa labor. Tras el ictus que sufrió Rajoy padre, los servicios médicos de Presidencia intentaron contratar los servicios de una empresa de acompañamiento a la que se solicitó presupuesto (se presupuestó unos 5.000 euros mensuales) para encargarse de las necesarias tareas de atención que Mariano Rajoy demandaba para su progenitor. Mariano Rajoy sufrió en sus propias carnes la difícil experiencia de tener que atender a un ser querido día y noche, a alguien que no puede hacerlo por sí mismo. El alto coste le llevó a pensar en otras fórmulas para financiar esos cuidados. Y eso le llevó a incluir ese presupuesto en el presupuesto específico para Moncloa.

ley de la dependencia

El padre del presidente es un hombre de 95 años que por supuesto necesita ayuda y que la debe tener. Pero lo sangrante del caso no es eso, sino en qué lugar quedan los demás. Y es que los cuidados que recibe el padre de Mariano Rajoy son unos cuidados que el resto de ciudadanos recibe o de un familiar o mediante unas pocas horas de ayuda a domicilio, debiendo las familias afrontar una parte del pago de dichos cuidados. Peor aún y es que ya son casi 80.000 familiares de dependientes que han perdido las ayudas económicas a la dependencia que estaban recibiendo y que tanto les hace falta a la gran mayoría de ellos.

Otras personas sí la mantienen, pero en condiciones diferentes ya que el importe que reciben fue rebajado tras la reforma que el Partido Popular impulsó en julio de 2012 con Mariano Rajoy como principal protagonista. Como máximo, las personas que se encargan de cuidar a los que necesitan esos cuidados reciben 387 euros por asistir a un gran dependiente, los que más atención demandan, y con dedicación casi exclusiva, es decir, a jornada completa.

Todo esto se agrava cuando el presidente del Gobierno, que tiene una gran solvencia económica (cosa que otros no) carga a los presupuestos de La Moncloa los gastos derivados del cuidado y acompañamiento de su padre. Por supuesto que se trata de la asistencia personal requerida por cualquier anciano enfermo de 95 años, pero alejada de los servicios estrictamente sanitarios a los que no tienen acceso el resto de los españoles pero sí logran acceder el presidente y su familia. Incluso también otros altos cargos de La Moncloa y, para más inri, los mandatarios extranjeros que por visita oficial residen eventualmente en la vivienda del presidente del gobierno.

De esta forma, la atención personalizada a ancianos o dependientes (o ambas cosas) queda excluida de esas ayudas económicas y, por eso, en 2006, el Gobierno de Zapatero puso en liza la llamada ley de Dependencia. Algo que Mariano Rajoy recortó, entre otras cosas. Algo que ahora sufre en sus carnes pero sufriendo un poco –o un mucho- menos que la gran parte del resto de ciudadanos españoles. Una ofensa para muchos españoles que sacan a sus seres queridos adelante y les cuidan con poco más que sangre, sudor y lágrimas.