Longevidad

El profeta de la Longevidad

Tom Kirwood es un biólogo de 65 años que está cambiando los mitos sobre la longevidad, diciendo que “el cuerpo humano no está programado para morir, sino para  sobrevivir” El limite de edad parece haberlo alcanzado Jeanne Calment que llegó a los 122 años y 5 meses.

Antes de que prejuzguéis esta información, os diré que este señor no es un cualquiera, se trata de un profesor de la Universidad de Gerontología de Manchester, miembro del Comité asesor de Ciencia y Tecnología de la Camara de los Lores y doctorado en Biología en Cambridge (entre otras cosas). En la actualidad trabaja a tiempo parcial en la Newcastle University y también en el Centre for Healthy Ageing de la Universidad de Copenhague. Su investigación busca  el entendimiento de la ciencia del envejecimiento y su relación con enfermedades y incapacidades  relacionadas con la edad, que incluyen  el impacto de factores comportamiento y sociales . También está realizando   un estudio  basado en una gran población (el estudio Newcastle 85+) que ha examinado con un detalle sin precedentes el espectro de salud y medidas biológicas, funcionales y psicológicas asociadas a las personas muy mayores.

Ha dado consejos al  gobierno británico y de cuerpos internacionales como la Organización Mundial de la Salud en varios aspectos del envejecimiento poblacional. Con  más de 300 artículos publicados y ganado varios premios internacionales por su investigación. Sus libros incluyen el premiado ‘Time of Our Lives: The Science of Human Ageing’, ‘Chance, Development and Ageing’ (con Caleb Finch), ‘The End of Age’ basado en sus conferencias de la BBC en 2001, y ‘An Age of Wonders: the Story of the Newcastle 85+ Study’ (con Gordon Morris).

Como mejorar la longevidad

Sus trabajo se basan en mecanimos genéticos y no genéticos, como el comportamiento y/o la alimentación. En este sentido da mucha importancia a rodearse de gente positiva, de mantener una actitud activa ante la vida, una dieta sana. Segúnn sus investigaciones las células trabajan para no dejar nunca de realizar sus funciones vitales, ya que después de la muerte siguen funcionando mientras tengan energía y oxígeno. Si no, no se podrían hacer los transplantes…  8