Muere Fidel Castro

El líder cubano Fidel Castro ha muerto recientemente a los 90 años de edad, según su hermano ha informado este sábado , el presidente Raúl Castro, en una manifestación en la televisión estatal. «Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz», ha indicado Raúl Castro visiblemente emocionado.

Dice que intentarón asesinarle muchas veces, pero lo cierto es que duró muchos  y que al final ha sido una muerte natural…A lo largo de 40 años (1958-2000) escapó a 634 complots asesinos, según escribió Fabián Escalante, exjefe de inteligencia cubano, en Cubadebate.

Según wikipedia «Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán, 13 de agosto de 1926 – La Habana, 25 de noviembre de 2016) fue un militar, revolucionario, estadista y político cubano. Fue mandatario de su país como primer ministro (1959-1976) y presidente (1976-2008). También fue Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (1956-2008) y mantuvo el poder como primer secretario del Partido Comunista de Cuba desde 1965 hasta 2011, cuando definitivamente dejó su puesto como líder de su país y transfirió todos los poderes de la nación a su hermano Raúl. Era diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular (desde 1976). Profesionalmente era abogado, doctor en Derecho Civil y licenciado en Derecho Diplomático.

Fidel Castro se inició en la vida pública como político opositor y destacó especialmente tras el asalto al cuartel Moncada en 1953, por el que fue condenado a prisión. Tras ser indultado gracias a la presión de la opinión pública, se exilió en México, donde planeó la invasión guerrillera de 1956. Llegó al poder tras encabezar la Revolución cubana, que triunfó el 1 de enero de 1959, derrocando a la dictadura de Fulgencio Batista. Fue nombrado primer ministro el 27 de febrero del mismo año por el presidente Manuel Urrutia. Lideró en 1961 la adopción del marxismo por el Gobierno revolucionario, estableciendo el primer Estado socialista de América. Tras la reforma constitucional de 1976, fue elegido presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Fue el fundador del Partido Comunista en 1965 y desde entonces, hasta 2011 fue su primer secretario.

El 19 de febrero de 2008, en una carta publicada en el diario Granma, anunció que no se presentaría ni aceptaría el puesto de presidente y comandante en la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular del 24 de febrero del mismo año.

En el ámbito internacional, inicialmente trató de establecer buenas relaciones con los Estados Unidos; entabló, luego, estrechos lazos con la Unión Soviética. Después de una serie de expropiaciones a propietarios estadounidenses, los desencuentros con los Estados Unidos desembocaron en el embargo económico contra Cuba. Desde entonces, su relación con la superpotencia ha sido abiertamente antagónica, lo que quedó confirmado tras la fracasada invasión de Bahía de Cochinos en 1961.

Recibió decenas de condecoraciones nacionales y extranjeras.

Debido a su larga gestión y a las características controvertidas de sus políticas, se ha generado un polémico e intenso debate entre opositores y partidarios sobre su Gobierno: desde calificarlo como una dictadura hasta considerarlo la expresión de la voluntad del pueblo cubano.»

Su deceso tomó en pijamas a la mayoría de cubanos. Marco Antonio Díaz, de 20 años, contó que estaba en una fiesta en La Habana cuando, de repente, detuvieron la música para dar a conocer la noticia. La celebración terminó abruptamente.

«Regresé a casa y desperté a todo mundo: Murió Fidel. Mi mamá quedó pasmada», contó a la AFP este trabajador de una lavadora de autos.

Desde que dejó el poder, Fidel se dedicó a escribir esporádicos artículos de prensa y a recibir a personalidades en su casa de La Habana.

El miércoles de la semana pasada circuló la que podría ser su última foto en vida. Entonces apareció, en su ya habitual chaqueta deportiva blanca, junto al presidente de Vietnam, Tran Dai Quang.

En sus últimos años Fidel se había obsesionado con el calentamiento global, el riesgo nuclear, la sobrepoblación mundial, la preservación de la paz y Estados Unidos, su eterno enemigo.

En el ocaso, Fidel alcanzó a ver lo que parecía imposible: el fin de la enemistad con Estados Unidos, su principal adversario por medio siglo, fruto de un histórico acercamiento iniciado por Raúl y el presidente Barack Obama.

Ambos países restablecieron lazos diplomáticos el 20 de julio de 2015, cerrando el último capítulo de la Guerra Fría en América.

Obama justificó el drástico cambio de política hacia Cuba afirmando que los intentos de aislar a Cuba habían terminado por aislar a Estados Unidos en el continente.

Fidel Castro llegó a ser el más antiguo gobernante en ejercicio en el mundo y bajo su régimen nació el 70% de los más de 11 millones de cubanos, que desde 2006 se habituaron paulatinamente a su eclipse del poder.

Hombre del eterno desafío a Washington, que instauró un régimen comunista a 150 km de las costas de Estados Unidos, el líder cubano despertó amores y odios: considerado por unos como símbolo de soberanía y dignidad latinoamericanas, de solidaridad y justicia social; y por otros como un dictador megalómano y cruel.

Sus críticos le achacan haber forjado un sistema totalitario de partido único, represor de toda disidencia y con un rotundo fracaso económico.

Sus admiradores, en cambio, destacan que elevó los índices de salud de Cuba al nivel de los del primer mundo, desarrolló la educación, la cultura y el deporte.

Último de los protagonistas de la Guerra Fría y de su momento más tenso -la crisis desatada por la instalación de los cohetes soviéticos con ojivas nucleares en Cuba en 1962-, Fidel Castro lideró un movimiento insurgente de alcance continental en América Latina.

Cientos de miles tomaron las armas inspirados en la Revolución Cubana para enfrentar regímenes de derecha o sangrientas dictaduras respaldadas por Estados Unidos.

En los últimos tiempos la izquierda en América Latina logró por la vía electoral lo que Fidel intentó por las armas. El líder cubano alcanzó a ver el resplandor y deterioro de gobiernos afines.

La Venezuela del fallecido Hugo Chávez le dio un respiro a la Revolución Cubana tras el derrumbe de la potencia soviética. Fidel se convirtió en el guía del entonces mandatario, que antes de morir en 2013, delegó el poder a Nicolás Maduro, otro ferviente aliado de Cuba.

De emblemática barba y uniforme verde olivo, el «Comandante en Jefe», llamado simplemente Fidel por los cubanos, fue un líder de personalidad aplastante, omnipresente y de discursos maratónicos.

Visto en los primeros años de enfermedad solo en fotos y videos, en traje deportivo, Fidel se recuperó y reapareció en público en julio de 2010 en algunos encuentros académicos sobre temas internacionales, e incluso vistió en ocasiones de verde olivo, pero sin insignias militares para dejar claro que no retornaría al gobierno.

La última vez que apareció en público fue el día de su nonagésimo cumpleaños. En abril, en la clausura del Congreso del Partido Comunista Cubano, había pronunciado un discurso con aires de despedida.

«Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno», dijo.

Nacido el 13 de agosto de 1926 en la aldea de Birán (oriente), hijo de un inmigrante gallego devenido terrateniente y una cubana humilde, llegó al poder el 1 de enero de 1959 al derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista, tras 25 meses de lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

Enfrentó a 11 presidentes de Estados Unidos, a la invasión de Bahía de Cochinos organizada por la CIA en 1961, a la crisis de los misiles de 1962, al embargo impuesto por Washington casi desde el inicio de la Revolución, a la caída del muro de Berlín y a la desintegración de la Unión Soviética.

Bajo su gobierno, más de un millón y medio de cubanos abandonaron la isla por razones políticas y económicas, y se radicaron principalmente en Miami (Estados Unidos), desde donde los más feroces anticastristas organizaron o apoyaron conspiraciones y planes de asesinato en su contra, a veces en complicidad con la CIA.