Swiss Knox

Swiss Fort Knox: El lugar donde se guardan secretos

 

Swiss Knox son dos altamente seguras data centers bajo los Alpes suizos, diseñados para dar «acceso de largo término a activos digitales culturales y científicos «.1

Las cajas selladas contienen claves para descifrar los formatos digitales obsoletos para generaciones futuras. Y están almacenados en las instalaciones conocidas como Swiss Fort Knox. En ese búnker de los Alpes suizos, algunos investigadores europeos depositaron un ‘genoma digital’ que servirá de modelo a las generaciones futuras para leer los datos almacenados usando tecnología obsoleta. Acompañados por guardias de seguridad, los científicos transportaron una cápsula del tiempo a través de un laberinto de túneles y cinco zonas de seguridad hasta una cámara acorazada cerca de las pistas de esquí de la estación de Gstaad.

La caja sellada contiene una clave para descifrar los formatos digitales entonces obsoletos, que serán almacenados durante el próximo cuarto de siglo tras una puerta de varias toneladas, lo suficientemente fuerte como para resistir un ataque nuclear en esas instalaciones de almacenamiento de dato

 

Bajo una de las montañas que componen los Alpes Suizos se encuentra Swiss Fort Knox, una fortaleza que la Unión Europea está financiando parcialmente. Tras una puerta de tres toneladas y media y capaz de resistir un ataque nuclear, se depositarán todos los conocimientos científicos y culturales valiosos para que no desaparezcan en caso de una catástrofe.

Según el portal web Gizmodo, los investigadores detrás del proyecto son llamados los ‘Planets’ y quieren asegurar que se pueda acceder a los datos valiosos por siempre.

Como uno de sus líderes indica, “Las notas de Einstein aún son legibles, pero los archivos digitales de Stephen Hawking podrían dejar de serlo en varias décadas”.

Ya se han cumplido cuatro años desde que el proyecto comenzó y se ha depositado una cápsula que contiene tarjetas perforadas, microfilms, disquetes, cintas de audio, CDs, DVDs, memorias USB y Blue-Ray. Todo esto se da con la finalidad de dejar huella sobre los avances tecnológicos de la época.

“A diferencia de los jeroglíficos tallados en piedra, o de la tinta sobre papiros, los datos digitales no duran milenios, sino años. Si no los preservamos adecuadamente podría costarnos miles de millones en el futuro”, declaró Andreas Rauber, profesor en Viena y miembro del equipo de los ‘Planets’.